Últimamente he contado a mis
amigos lo que me traía entre manos, eso llamado Project Life, que me tiene
enganchada y que yo defino como un diario personal con imágenes. Me sorprende
la gente que cuando les cuento o les enseño esto del Project Life me dice
“bueno, está bien, pero mi vida es muy aburrida, no tendría nada que
contar”. Sinceramente yo no sé que
pensará la gente que no me conoce y ve mi PL, pero os aseguro que mi vida no es
nada del otro mundo. Trabajo de 9 a 17h en una oficina, por las tardes voy a
clases de alemán, inglés y padel y el resto de tiempo que me queda intento
pasarlo con mi familia y amigos y por supuesto hacer las tareas del hogar
como ama de casa que soy. En resumen,
mi vida es muy normal, pero es la vida que yo he decidido tener. Si pensara que
mi vida es súper aburrida entonces creo que intentaría cambiarla. También
ocurre que mucha gente no se da cuenta de lo que la filosofía del PL me ha
enseñado: los pequeños momentos del día a día se convierten en grandes
recuerdos con el paso del tiempo y al echar la vista atrás apreciamos esas
pequeñas cosas que en nuestro día a día pasaban desapercibidas. Es un error
documentar sólo los viajes o las ocasiones especiales, ya que la mayor parte de
nuestra vida está formada por nuestra rutina diaria. Al menos esto es lo que yo
pienso.